Se acerca la Navidad, y aunque este año va a ser diferente, seguro que hay un momento con algún amigo o familiar que queremos celebrar con un buen espumoso.

De hecho, esta clase de vinos, cuando va acercándose el mes de diciembre, ya empieza a tener presencia en nuestras estanterías.

No obstante, siempre tenemos la duda de cuál escoger.

¿Qué diferencia hay entre los diferentes vinos espumosos?

Muchas veces no conseguimos decidirnos y es frecuente desconocer qué diferencias existen exactamente entre el cava, el champagne y otros espumosos.

El champagne

El champagne, es un tipo de vino espumoso que procede de la zona francesa Champagne.

Aunque habitualmente se utiliza la terminología “Champagne” para designar cualquier tipo de espumoso, la realidad es que este tipo de vino es únicamente el que procede de esta zona geográfica.

Es lo que en España se conocería como “Denominación de Origen”.

El cava

El cava se refiere a aquellos espumosos que pertenecen a la Denominación de Origen Cava y cuyos vinos están amparados bajo un consejo regulador.

¿Cómo se crea un vino espumoso?

El Champagne se elabora siguiendo el método tradicional o “champenoise”.

Esta metodología se emplea en la mayoría de vinos espumosos, por lo que vamos a explicar a grandes rasgos los pasos que se llevan a cabo para la elaboración del espumoso con este método.

¡Ojo! Este es uno de ellos, pero esto no significa que sea el único.

Entre ellos están el método transfer, el método de Granvas o Tanque Cerrado y el método Continuo Ruso.

Pasos a seguir para crear un vino espumoso

  • La primera fase es una de las más importantes, pues hay que obtener un buen vino base.

Un vino que aporte frescura y que sea afrutado, con un máximo de 11º de alcohol, una acidez óptima y que no contenga mucho SO2.

El vino base podrá ser joven o de crianza en barricas. Además, es indiferente que sea blanco, tinto o rosado.

  • Una vez elegido el vino base, se embotella con el conocido “licor de tiraje”, formado por sacarosa, ácido cítrico, levaduras seleccionadas y una parte del vino base.

En el interior de la botella, debido a los ingredientes que esta presenta, comenzará una segunda fermentación, donde se producirá carbónico que después se desprenderá progresivamente en forma de pequeñas burbujas.

Crianza en rima

  • Una vez superada la segunda fase, se someterá el vino a una crianza en rima.

Es decir, las botellas se dispondrán en una especie de pupitre en forma de v invertida durante 21 días, donde se irán girando las botellas unas tres veces al día para ir cambiando su inclinación

Con esta técnica, se conseguirá que todos los sedimentos derivados de la segunda fermentación se agrupen en el cuello de la botella.

Además favorecerá la integración del vino y del carbónico.

  • Una vez finalizado el proceso, el cuello de las botellas, se introducirá en agua a muy baja temperatura (-25ºC) con la finalidad de que se hiele y las levaduras y restos de fermentación formen un bloque.

El cuello de la botella, se cortará cuando esté helado (degüelle) y así se eliminarán los restos fermentativos.

Este proceso, se llevará a cabo como mínimo unos 9 meses después de que haya finalizado la segunda fermentación.

  • Tras el degüelle, la botella de espumoso se rellena con el licor de expedición, que puede ser otro espumoso, mostos o una mezcla de vinos.

Un maravilloso proceso que nos permite disfrutar de estos vinos que no pueden faltar en las celebraciones y en fechas señaladas como Navidad.

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